La casa gime abandonada.
En su salón está sentado, entre serpientes y ritos,
El señor de los temores.
Su mano de nadie me ahorca
Como el olor a infierno que me rodea.
En su salón está sentado, entre serpientes y ritos,
El señor de los temores.
Su mano de nadie me ahorca
Como el olor a infierno que me rodea.
0 de los sospechosos de siempre:
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